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lunes, 7 de octubre de 2019

Libro sobre la evolución de la dieta humana

Encontramos este libro del profesor Peter Ungar, que se titula "Evolution of human diet. The Known, the Unknown and the Unknowable". Me dan muchas ganas de leerlo ya! Para quienes compartan estas ganas, les paso el link al sitio de la grande Alexandra Elbakyan, directo al libro en pdf.

lunes, 15 de abril de 2019

Nuevas evidencias de nuestro pasado come-cerebros

Nuestro linaje evolutivo se caracteriza por tener cerebros grandes, más grandes (en relación al tamaño del cuerpo) que el linaje de nuestros primos más próximos (chimps, bonovos y gorilas). Y ese cerebro grande exige, para su mantenimiento, de alimentos de alta calidad nutricional. Un nuevo paper, señala que ya, hace 3.800.000 años, encontramos signos de unos homínidos (no está claro si autralopithecinos o bien miembros del género Homo que serían mucho más antiguos de lo que imaginamos) usando instrumentos de piedra para poder consumir la médula de los huesos y por supuesto, el cerebro encerrado en el cráneo de la presa. Presa que, lo más probable, es que haya(mos?) carroñeado y no cazado. Dadas nuestras características físicas (sin rasgos visibles de predadores), lo más factible es que el mayor consumo de grasas (y no tanto de carne propiamente dicha) haya estado dado por el carroñeo de aquellas partes que otros predadores y/o carroñeros no pudieran haber consumido. El costo energético de tener un cerebro grande, exigió de alimentos grasos de difícil obtención, sino se contaban con herramientas de piedra que pudieran quebrar aún los huesos más duros. Al parecer, el registro va mostrando, que el uso de herramientas es mucho más temprano que el que se sospechaba. La paleantropología siempre nos da sorpresas!. Más información aquí.

lunes, 30 de octubre de 2017

Evolución, lactancia y bacterias

Uno de los enigmas de la leche materna, parece haber sido aclarado. Se sabe que es el mejor alimento para el recién nacido y que se recomienda su uso exclusivo hasta los 6 meses de vida. Sin embargo, uno de los principales componentes de ese fluido, son unos oligosacáridos, un tipo de azúcar que no puede ser digerida por el bebé. ¿Por qué entonces la naturaleza se encargaría de llenar el principal alimento de un recién nacido con un tipo de alimento que no puede ser procesado?. La respuesta parece estar dada por algo que, en general, no se toma en cuenta a la hora de hablar del crecimiento infantil y mucho menos cuando hablamos de evolución humana. Al parecer, estos oligosacáridos no están puesto ahí para alimentar al bebé, sino a una de las primeras bacterias que colonizan nuestro aparato digestivo: Bifidobacterium infantis. Estas bacterias protegen al recién nacido de otros patógenos y necesitan para vivir de esos oligosacáridos. Otra vez, pensar en términos de un individuo de una sola especie como la unidad evolutiva se rebela inútil. Es tiempo de empezar a pensar que nosotros somos un ecosistema, en donde las bacterias (que en general tienen muuy mala propaganda) cumplen un papel vital. Más información aquí.