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lunes, 20 de noviembre de 2017
Lo que comemos no es lo que parece
El mundo de la industria alimentaria está lleno de trucos y secretos que, si los consumidores los supieran, seguramente reaccionarían frente a ello y no de la mejor manera. En este breve video de la BBC, nos muestran como, por ejemplo el yogur de moras puede estar hecho con zanahorias, debido a los colorantes utilizados. También mencionan como los jugos de mango o de fruto de la pasión, suelen estar hechos con manzanas, debido a lo costoso de llevar las frutas tropicales a los mercados europeos (mientras que las manzanas son mucho más ubicuas y baratas). Además de los ingredientes extraídos de otros elementos orgánicos, las industrias utilizan conservantes, aromatizantes y saborizantes que vienen directo desde el laboratorio. En momentos en que triunfa la post verdad, en los tiempos de los fake facts, entramos también en la era de los fake foods o comidas falsas. Por si a alguien le interesa, aquí está el link al video.
viernes, 29 de abril de 2016
Nuevas guías alimentarias argentinas
Leemos aquí que el gobierno nacional presentó las nuevas Guías Aliemntarias para la Población Argentina. Estas guías intentan modificar los hábitos de la población, tratando de reducir el sobrepeso y la obesidad, causantes de la mayoría de las enfermedades no transmisibles y por lo tanto unas de las primeras causas de muerte en la actualidad. Hasta aquí todo muy bonito. Pero el problema que observamos es que las guías se proponen "orientar" a la industria en la oferta de alimentos saludables; ¡cómo si la industria no supiera cuáles son los alimentos saludables!. La "orientación" suena a leve sugerencia; la historia del capitalismo muestra que si los gobiernos no se ponen firmes y fuerzan a la industria a someterse a las normas, por su propia naturaleza, éstas tenderán a buscar la máxima ganancia sin detenerse frente a cualquier problemática que pueda surgir; siempre y cuando no les afecte sus beneficios. Consideramos que frente a la epidemia de sobrepeso y obesidad, no se puede ser tibio. El principal factor a la hora de decidir la comida, es el presupuesto; por lo tanto no pueden asumirse normativas que entiendan que el dinero no es un problema y que la población elige comer lo que elige comer, simplemente por una decisión en la que nada influye el ingreso.
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gobierno,
guias alimentarias,
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tibieza
martes, 19 de enero de 2016
El tiempo y las comidas saludables
Las recomendaciones sobre la comida saludable abundan tanto en los medios como en las visitas al médico o nutricionista. Incluso el estado hace propaganda acerca de la conveniencia de comer alimentos frescos, como verduras, frutas o carnes. Sin embargo tanto en los medios de comunicación masiva, como en la propia actitud del estado, los mensajes son contradictorios. Por un lado se insiste con la necesidad de comer sano, por el otro nos bombardean con publicidad sobre alimentos que poseen excesos de grasas, azúcares y sodio. El estado también se contradice, por un lado propaganda relativa a la sanidad alimentaria, por el otro reparte alimentos industrializados con alta cantidad de hidratos de carbono, azúcares, grasas y sodio.
Pero lo que poco se toma en cuenta, es la cantidad de tiempo que lleva preparar comidas sanas. Según algunos estudios, la preparación de las comidas sanas, que implica no sólo el abasto, sino el procesamiento y la cocción, es de aproximadamente 20 horas semanales. La pregunta es, ¿quién posee ese tiempo? si la persona trabaja fuera del hogar (como la mayor parte de la gente), el promedio indica que para cocinar sólo tiene 5 horas semanales. Esta diferencia notoria, se subsana, desde el punto de vista de las familias, comprando en el mercado (súper generalmente), alimentos semiprocesados, procesados o ultraprocesados. Frente a esta situación, la esperanza de que las familias empiecen a cambiar sus hábitos alimenticios, por otros más saludables, se desvanece. Los únicos beneficiados de esta situación son las industrias alimentarias, que conociendo el terreno, le ofrecen a las familias, alimentos "listos para comer", aunque no se sepa lo que contienen y sí se sepa que, a la larga, son perjudiciales para la salud.
Pero lo que poco se toma en cuenta, es la cantidad de tiempo que lleva preparar comidas sanas. Según algunos estudios, la preparación de las comidas sanas, que implica no sólo el abasto, sino el procesamiento y la cocción, es de aproximadamente 20 horas semanales. La pregunta es, ¿quién posee ese tiempo? si la persona trabaja fuera del hogar (como la mayor parte de la gente), el promedio indica que para cocinar sólo tiene 5 horas semanales. Esta diferencia notoria, se subsana, desde el punto de vista de las familias, comprando en el mercado (súper generalmente), alimentos semiprocesados, procesados o ultraprocesados. Frente a esta situación, la esperanza de que las familias empiecen a cambiar sus hábitos alimenticios, por otros más saludables, se desvanece. Los únicos beneficiados de esta situación son las industrias alimentarias, que conociendo el terreno, le ofrecen a las familias, alimentos "listos para comer", aunque no se sepa lo que contienen y sí se sepa que, a la larga, son perjudiciales para la salud.
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