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martes, 2 de abril de 2019

Siguen aumentando el precio de los alimentos

La marcha de los precios no parece tener fin. A esta altura de los acontecimientos cabe preguntarse si el gobierno está realmente interesado en controlar la inflación o si no utiliza ese mecanismo con el fin de licuar las deudas en peso. Sea inoperancia, sea parte de un plan no expresado, lo cierto que los precios siguen su curso hacia arriba. En el caso de los alimentos el problema es doblemente grave, en primer lugar porque Argentina es un país productor de alimentos (y uno de los principales del mundo), por lo que debería ser más barato comer aquí que en cualquier otro lado. En segundo lugar porque los alimentos no sólo son indispensables (y ni hace falta decirlo) sino porque su aumento afecta principalmente a los sectores de bajos recursos, que gastan la mayor parte de sus ingresos en comida. Según la nota de BAE, que vinculamos aquí, sólo en marzo los alimentos aumentaron un 5% y en lo que va del año cerca de un 13%. El panorama hacia el futuro inmediato resulta desalentador y el gobierno no pareciera reaccionar, aún cuando de seguir la tendencia, la probabilidad de que más cantidad de gente caiga en la inseguridad alimentaria, aumenta.

martes, 12 de marzo de 2019

Siguen aumentando los precios de alimentos y productos de limpieza

Los datos preliminares y no oficiales de los precios de febrero asustan. Y asustan por dos motivos, por un lado, por el propio aumento, que todos descuentan se encontrará cerca del 4% y por otro lado, porque lo que más aumenta son los alimentos y los productos de limpieza e higiene; justamente los rubros en donde los sectores de menores recursos se gastan prácticamente todos sus ingresos. Leemos aquí que durante el mes de febrero, los alimentos subieron un 11% y en el comparativo interanual, algunos productos llegan al 100%. Que sean los productos de limpieza (una de las primeras barreras sanitarias) los que aumentan tanto, es ya un problema no de economía, sino de salud pública. Si a eso sumamos los aumentos en alimentos, el panorama es desalentador y más allá de la cuestión electoral que tiñe en un año como este toda acción política, el estado debería tomar cartas en el asunto, y si se quiere ver la situación desde una perspectiva económica, habría que tomar en cuenta que la prevención siempre es mucho más barata que la cura.

martes, 26 de febrero de 2019

Economía argentina: bajan las ventas, suben los precios

Alguien dijo por ahí que hay tres tipos de economía: la mundial, la japonesa y la argentina. Más allá del costoso chiste, lo cierto es que, caeteris paribus, no está mal verlo, ya que tenemos que sufrirlo, como una suerte de laboratorio. Lo dicho, durante el 2018, las ventas en supermercados bajaron un 3% y las ventas en negocios mayoristas, un 3.2%. Pese a esa baja, la inflación anual, como todos sabemos, fue del 47.6% y la inflación mayorista anual fue del 73.5%. ¿Cómo se explica esto? Bueno por lo pronto hay que dejar de reconocer a la oferta-demmanda, al menos, como una relación única; evidentemente el precio no depende únicamente de lo que suceda con la oferta o la demanda. Probablemente en el muy largo plazo, la relación se imponga, pero no evidentemente en el transcurso de un año. En súpers y mayoristas, una gran parte de lo que se vende son alimentos y si bien del agregado no podemos saber exactamente que parte corresponde a los alimentos, es seguro que una porción de esas bajas se debió a los alimentos. En economía se habla de demanda inelástica a aquella que no fluctúa mucho, los alimentos, al depender de ellos para la supervivencia, tienen muy poca elasticidad. Esto implica necesariamente que en la recesión que acompaña esa baja de ventas, lo que la gente está comiendo también disminuyó. Hay otros factores que también explican el aumento de los precios, sin tomar en cuenta la relación oferta-demanda. El hecho de quitar retenciones sí o sí, impacta en el precio de los alimentos locales; son los precios internacionales los que rigen su nivel. La situación está complicada y no parece que en el año se vaya a revertir; el mejor escenario que pintan es el de estar como ahora, no seguir empeorando. A todo esto, parece que los alimentos, van a seguir aumentando, aunque cada vez encuentren menos compradores.

martes, 19 de febrero de 2019

Se espiraliza el precio de la carne?

Leemos aquí, en BAE negocios, que esta semana los precios de la carne en el Mercado de Liniers, aumentaron un 30%. Al aumento, que ya se siente en las carnicerías, se agrega la merma en la cantidad de animales que están entrando al mercado; la mitad con respecto a la semana pasada. Esto sólo puede empujar más el precio al alza, al aumento se agrega la disminución de la oferta y eso es un cóctel peligroso. Desgraciadamente la único forma en que esos precios puedan bajar, es con una importante caída de la demanda, lo que significa que la gente, en general, va a consumir menor cantidad de carne de vaca. Dada la situación compleja del poder adquisitivo, es probable que la sustitución de la vaca por el cerdo o por el pollo, no acompañe a la disminución en el consumo (que viene en retroceso desde hace por lo menos un año). Si le sumamos que la inflación no va a bajar al menos hasta mediados de año, el panorama es verdaderamente preocupante desde el punto de vista alimentario.

martes, 18 de diciembre de 2018

Alimentos cada vez más caros

Argentina es uno de los principales productores mundiales de alimentos. Sin embargo, los precios que se pagan por la comida en el país parecen no seguir la lógica del exceso de producción, si nos atenemos a la lógica de la oferta y la demanda. Las razones de estos aumentos pueden ser múltiples. Desde la cuestión de la quita de retenciones, que equipara el precio local con el internacional y en un contexto devaluatorio, eso impacta directamente en el poder adquisitivo sobre esos alimentos, hasta temas como las "expectativas" que tienen los productores con respecto a la evolución de los precios, así como el encarecimiento de ciertos insumos (necesarios para la producción) que también están atados al dólar. La realidad es que los precios de los alimentos superan a la inflación general y eso se traduce en la dificultad para consumir de una gran parte de la población (mientras menores ingresos se poseen, más porcentaje se gasta en alimentos). El gobierno, mediante el torniquete monetario y la furibunda recesión (que parece inducida a esos efectos), cree que puede controlar el alza de los precios. Sin embargo una nota publicada en Iprofesiona, advierte sobre los aumentos que en diciembre está implementando la empresa líder en alimentos en Argentina, es decir Molinos Río de la Plata. Esta empresa funciona como un faro para el resto de las industrias alimentarias, por lo que es esperable que el resto de las compañías también aumenten los precios. Es posible que no sólo no se puedan cumplir las metas de inflación, sino que nuestro poder adquisitivo se vea cada vez más deprimido. El panorama no pinta demasiado alentador.

lunes, 21 de mayo de 2018

sitio web precios claros

Cuando lo presentaron, la publicidad decía que era la herramienta para bajar la inflación. Bueno, la publicidad siempre exagera las cosas. Y si bien el sitio no logró bajar la inflación (podrían haber armado la aplicación para celulares), no está mal visitarlo antes de hacer las compras. El sitio se llama Precios Claros y es una iniciativa del Gobierno Nacional, de la Secretaría de Comercio, para que el consumidor pueda comparar los precios en su propio barrio. La navegación y la usabilidad del sitio son simples, aunque tiene la desventaja que no todos los comercios están obligados a publicar sus listas de precios. Tal vez piensen que obligarlos a publicar sus precios atenta contra la libertad de comercio, aunque si lo pensamos bien, se supone que el capitalismo tiene como fundamento la competencia y el libre acceso a la información, por lo tanto una herramienta como esta debería ir en favor del sistema y no en contra. En fin, más allá de la discusión ideológica, en estos tiempos de volatilidad de los precios, no viene mal contar con una referencia.

lunes, 29 de febrero de 2016

La inflación en Argentina

Cuando se habla de inflación, el ascenso de los precios en conjunto, generalmente se dan explicaciones que, desde nuestro entender, son reduccionistas. Desde las posturas monetaristas se plantea que el principal problema es la emisión de dinero por parte del estado, para financiar sus cuentas. De aquí surge el famoso déficit fiscal, que hoy se propone como causa inflacionaria. Otras posturas plantean que en un mercado oligopólico es muy sencillo cartelizar la economía (es decir que los miembros del oligopolio se pongan de acuerdo con respecto a los precios) y por lo tanto fijar los precios sin tomar en cuenta los costos de producción, sino únicamente la ganancia. Otras posturas plantean que a medida que el dólar se aprecia (sea por demanda interna, sea por la propia fortaleza de la moneda a nivel mundial), los precios de la economía interna se acomodan a esa alza.
Sin embargo hay ejemplos en el mundo donde el déficit fiscal está en un 7% y no tienen una inflación descontrolada. Ojo que este 7% viene de una contabilidad creativa (¿y cuándo no fue creativa la contabilidad?), porque se suman pagos que habría que descontar de este año que estamos cursando. Sin ello, el monto del déficit está cerca del 5%. En cualquier caso, esos valores están dentro del promedio mundial y no se observa una situación inflacionaria, antes bien, en Europa, por ejemplo, hay riesgo de desflación (que es la bajada de los precios) y que tienen un efecto desatrozo toda vez que refleja una caída en la actividad.
Tenemos también ejemplos en el mundo donde los mercados están cartelizados. El ejemplo más notorio es el de la venta de alimentos en supermercados. En casi todo el mundo, no hay más de cinco o seis hipermercados que concentran la mayor parte de las ventas alimentarias. Sin embargo, en esos países, por ejemplo Inglaterra, no hay una inflación desbocada.
Por último tenemos el tema del dólar. Aquí también hay contraejemplos de lo que sucede en Argentina. En México, por ejemplo, en los últimos cinco años, el dólar aumentó un 100%; pero eso no fue acompañado de una suba generalizada de precios; los niveles de inflación se mantuvieron por debajo del 5%.
¿Qué ocurre en la Argentina entonces? Uno podría plantear que se dan las tres cosas a la vez, pero si vemos otros países, observaremos que también se dan las tres situaciones; recurrimos nuevamente a México para ejemplificar. Allí subió mucho el dólar, el déficit fiscal está cerca de nuestros valores (casi 5%) y en el mercado existen los oligopolios. Entonces ¿por qué acá las cosas son diferentes?. La respuesta tiene que estar en otro lado, para nosotros en el aspecto cultural. Si la economía es una ciencia social (porque una ciencia natural seguro que no es, ya que no hay mercados naturales, uno puede hasta fechar la aparición de la institución del mercado en la humanidad, ocurrida luego del comienzo del Holoceno, hace aproximadamente 8.000 años), entonces no puede soslayarse el aspecto cultural, que puede llegar a ser determinante. En Argentina, por un lado, hay una clara mentalidad de adaptación a la inflación, años y años y años (por lo menos 50) de precios que tienden a subir, hizo que la gente tenga un comportamiento particular frente a la amenaza inflacionaria. Básicamente estoqueando para luego vender a los nuevos precios, aplicando instrumentos financieros para hacer que rindan los sueldos en pesos, anticipándose a la jugada, aumentando por las dudas y para cubrirse de los nuevos costos. Por el otro lado está fallando el estado. Si el estado no pone controles claros a los mercados, los mercados terminan haciendo lo que quieren y lo que quieren no es ninguna novedad: ganar lo máximo invirtiendo lo mínimo.

miércoles, 17 de febrero de 2016

La paradoja del precio de los alimentos en la Argentina

La Argentina, como todo escolar sabe, es, dentro de la economía mundial, un importante exportador de alimentos. Desde el siglo XIX que las principales divisas extranjeras se consiguen mediante la exportación de alimentos. Sin embargo, pese a esta grave circunstancia, el precio interno de los alimentos no es constante, sino que tiende siempre a subir.
En la década del '90, la inflación estaba contenida (si se compara con los promedios históricos) más o menos en torno a un 2% anual. Pero si se observa la evolución de los precios de los alimentos en esa misma década se percibe un aumento cercano al 10% anual. ¿Cómo se explica?. Una razón coyuntural podría indicar que el dólar barato (1 peso = 1 dólar) hacía muy caros los productos argentinos, por lo que los exportadores podrían intentar volcar esa oferta en el mercado local. Claro que si vemos los volúmenes que maneja la agricultura argentina, es evidente que sólo una pequeña parte puede ofertarse en el país. Hoy en día, el dólar está caro (15 pesos = 1 dólar); sin embargo lo que más aumenta en esta inflación galopante, son los precios de los alimentos. La explicación ad hoc, indica que venden en el mercado interno al mismo precio que en el internacional. Es decir si el dólar está barato, tratan de salvar sus ganancias, cobrando más caro en el mercado interno. Si el dólar está caro, cobran lo mismo que afuera, total que nunca pierden y siempre ganan.
El mercado alimentario argentino está hiperconcentrado, 5 cadenas de supermercados controlan casi el 70% de la oferta alimentaria. Compran barato (a los productores) y venden caro (a los consumidores). Pero esta situación no es exclusiva de la Argentina, como bien señala Raj Patel, este dominio de los grandes supermercados es mundial. ¿Por qué entonces aquí los precios se remarcan constantemente? Básicamente porque aquí no hay regulaciones ni de las ganancias, ni de las prácticas comerciales, o si las hay difíciles de hacer cumplir. Sin un control adecuado, un mercado oligopólico puede ser un peligro para los consumidores. Ese control debe ser ejercido por el estado, pero cuando éste calla, son los consumidores los que tienen el poder de hacerse oir.