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martes, 2 de abril de 2019
Siguen aumentando el precio de los alimentos
La marcha de los precios no parece tener fin. A esta altura de los acontecimientos cabe preguntarse si el gobierno está realmente interesado en controlar la inflación o si no utiliza ese mecanismo con el fin de licuar las deudas en peso. Sea inoperancia, sea parte de un plan no expresado, lo cierto que los precios siguen su curso hacia arriba. En el caso de los alimentos el problema es doblemente grave, en primer lugar porque Argentina es un país productor de alimentos (y uno de los principales del mundo), por lo que debería ser más barato comer aquí que en cualquier otro lado. En segundo lugar porque los alimentos no sólo son indispensables (y ni hace falta decirlo) sino porque su aumento afecta principalmente a los sectores de bajos recursos, que gastan la mayor parte de sus ingresos en comida. Según la nota de BAE, que vinculamos aquí, sólo en marzo los alimentos aumentaron un 5% y en lo que va del año cerca de un 13%. El panorama hacia el futuro inmediato resulta desalentador y el gobierno no pareciera reaccionar, aún cuando de seguir la tendencia, la probabilidad de que más cantidad de gente caiga en la inseguridad alimentaria, aumenta.
martes, 18 de diciembre de 2018
Alimentos cada vez más caros
Argentina es uno de los principales productores mundiales de alimentos. Sin embargo, los precios que se pagan por la comida en el país parecen no seguir la lógica del exceso de producción, si nos atenemos a la lógica de la oferta y la demanda. Las razones de estos aumentos pueden ser múltiples. Desde la cuestión de la quita de retenciones, que equipara el precio local con el internacional y en un contexto devaluatorio, eso impacta directamente en el poder adquisitivo sobre esos alimentos, hasta temas como las "expectativas" que tienen los productores con respecto a la evolución de los precios, así como el encarecimiento de ciertos insumos (necesarios para la producción) que también están atados al dólar. La realidad es que los precios de los alimentos superan a la inflación general y eso se traduce en la dificultad para consumir de una gran parte de la población (mientras menores ingresos se poseen, más porcentaje se gasta en alimentos). El gobierno, mediante el torniquete monetario y la furibunda recesión (que parece inducida a esos efectos), cree que puede controlar el alza de los precios. Sin embargo una nota publicada en Iprofesiona, advierte sobre los aumentos que en diciembre está implementando la empresa líder en alimentos en Argentina, es decir Molinos Río de la Plata. Esta empresa funciona como un faro para el resto de las industrias alimentarias, por lo que es esperable que el resto de las compañías también aumenten los precios. Es posible que no sólo no se puedan cumplir las metas de inflación, sino que nuestro poder adquisitivo se vea cada vez más deprimido. El panorama no pinta demasiado alentador.
martes, 24 de julio de 2018
Comparando precios de México y Argentina
Seguimos usando el sitio Precios Mundi, para comparar precios. Con datos de abril de 2018, sigue siendo más barato México que Argentina, sería bueno ver, cuando actualicen la información, como quedamos luego de la corrida cambiaria de mayo y los tarifazos. Es una buena forma, cualitativa, de ver cómo impacta el pass through del aumento del dólar en los alimentos. Les dejamos el link para que puedan verificar por su cuenta y de paso jugar con las opciones que ofrece el sitio.
lunes, 4 de junio de 2018
Aumento en la canasta básica en el mes de mayo
Hoy se publicó una noticia, en varios medios, que la canasta básica aumentó un 2.9% en mayo. Si bien no pudimos averiguar cuál era la fuente, el aumento está dentro del rango de lo esperado, luego de la devaluación sufrida en las últimas semanas. Las canastas básicas son las que poseen únicamente productos alimentarios y son las que se suelen usar para definir línea de indigencia (la canasta completa, alimentos más otros bienes y servicios, es la que define la línea de la pobreza). Esto quiere decir que si los ingresos no alcanzan el precio de la canasta básica, entonces se lo considera indigente y si no alcanza para la canasta total, entonces se lo considera pobre. Según la asociación Consumidores Libres, el aumento de la canasta básica fue del 2.2%. Como se ve, un poco menor a la informada en la prensa, pero también dentro del rango de lo esperable. Nadie supone que va a ser menor a 2% y es poco probable que supere el 3%. Ahora bien, si observamos los valores que muestra el Indice Barrial de Precios, la canasta aumentó en un 6.83%. ¿Cómo se puede explicar esta discrepancia?. Básicamente porque el aumento de precios no es uniforme en todos los estratos sociales. Si tomamos un promedio general, la variación siempre va a ser menor, que si tomamos un sólo sector. En el caso del IBP los precios son relevados en zonas de bajos recursos y allí el impacto inflacionario es siempre mayor. A su vez, siendo que es la población más vulnerable, tiene sentido metodológico, el relevar los precios que pagas quienes menos tienen, ya que al fin y al cabo son los que menos opciones poseen y donde el estado debería prestar más atención.
martes, 6 de febrero de 2018
Indice de precios de FAO
Leemos aquí, que el índice de precios de alimentos que confecciona FAO, señala importantes aumentos y prevee costos aún mayores para el año actual. Al descomponer el índice se muestra que los lácteos y el azúcar bajaron, la carne se mantuvo estable, pero los cereales, con respecto a enero de 2017, subieron más de 6%. El argumento que el informe brinda indica que la debilidad mundial del dólar, más el factor climático y un aumento de la demanda asiática empujaron estos precios al alza. Esta puede ser una buena noticia para los países productores de cereales como la Argentina, aunque como se eliminaron las retenciones, esto también puede significar que un aumento del precio internacional, afecte los precios locales. A estar atentos!
martes, 2 de agosto de 2016
Una política alimentaria desastrosa
Esta semana nos desayunamos (?) con que habrá faltantes de manteca, lo que implica necesariamente que el precio aumentará. Este hecho puede ser considerado el colmo de una política alimentaria realmente desastrosa, que afecta principalmente a los sectores de menores recursos. La quita de las retenciones fue el primer paso hacia un aumento generalizado de precios en el área alimentaria. Si el diagnóstico era que había déficit fiscal, con la quita, claramente éste iba a aumentar. Si además se asumía una alta inflación, era clarísimo que la eliminación de las retenciones iba a equiparar los precios internos con los externos, con la consiguiente suba en nuestro país. Si se toman los datos de INDEC con respecto a la inflación, vamos a ver que lo que más aumentó fue el rubro de alimentos. Y esto repercute directamente sobre los sectores de más bajos recursos. Una de las dimensiones de la seguridad alimentaria, es la política. El estado por acción u omisión siempre tiene influencia sobre el acceso y la producción alimentaria. Ahora el problema es con la manteca. El ministro de agricultura dijo que no "puede" intervenir, ya que la decisión de producir queso (en vez de manteca) es un problema de rentabilidad de los privados y no puede hacer nada. Es realmente escandaloso que el gobierno que dice querer bajar la inflación y tiene un objetivo de "pobreza cero", esté haciendo todo lo contrario de lo que predica. Esperemos que las autoridades tomen nota y le empiecen a hacer caso más a la realidad que a la ideología neoliberal que parece guiarlos.
martes, 5 de julio de 2016
FAO OCDE los precios de los alimentos se mantendrán estables
Leemos aquí, que se publicó un informe conjunto de OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), donde señalan que en los próximos 10 años, el precio de los alimentos se comportará en forma estable.
Los argumentos esgrimidos están vinculados con un aumento de la productividad, del área cultivada, un crecimiento económico moderado y una disminución del ritmo de crecimiento poblacional. Según el informe de estas instituciones, estos factores darían como resultado una demanda alimentaria moderada para los próximos 10 años. Evidentemente el único criterio que se maneja es el clásico de la oferta y la demanda. Asumiendo que las cosas puedan ser modelizadas de ese modo, cabe preguntarse si el aumento de más del 100% del precio de los alimentos en los últimos 10 años respondió a una baja en la productividad, a una menor área de cultivo, a un alto crecimiento económico y a un alto crecimiento poblacional. Si se buscan los datos se observará que de los cuatro factores, el único que podría invocarse para explicar el explosivo aumento de precios en el mundo en los últimos 10 años, sería el del crecimiento económico alto de comienzos del siglo XXI.
¿No habrá sido entonces que uno de los factores más influyentes en el precio de los alimentos es el hecho de que 5 o 6 empresas multinacionales controlan más del 80% de los alimentos que se comercializan?. ¿No habrá influido también la especulación con el precio futuro, con los seguros y demás instrumentos financieros, que esa situación de desequilibrio promueve?
Desde acá nos preguntamos si no es tiempo ya, que tanto FAO como OCDE, tomen en cuenta otras variables, tangibles y de una contrastación empírica evidente, como la desigualdad o el desequilibrio dentro del sistema mundial alimentario. A veces pareciera que se niegan a ver al elefante que ocupa casi toda la habitación.
Los argumentos esgrimidos están vinculados con un aumento de la productividad, del área cultivada, un crecimiento económico moderado y una disminución del ritmo de crecimiento poblacional. Según el informe de estas instituciones, estos factores darían como resultado una demanda alimentaria moderada para los próximos 10 años. Evidentemente el único criterio que se maneja es el clásico de la oferta y la demanda. Asumiendo que las cosas puedan ser modelizadas de ese modo, cabe preguntarse si el aumento de más del 100% del precio de los alimentos en los últimos 10 años respondió a una baja en la productividad, a una menor área de cultivo, a un alto crecimiento económico y a un alto crecimiento poblacional. Si se buscan los datos se observará que de los cuatro factores, el único que podría invocarse para explicar el explosivo aumento de precios en el mundo en los últimos 10 años, sería el del crecimiento económico alto de comienzos del siglo XXI.
¿No habrá sido entonces que uno de los factores más influyentes en el precio de los alimentos es el hecho de que 5 o 6 empresas multinacionales controlan más del 80% de los alimentos que se comercializan?. ¿No habrá influido también la especulación con el precio futuro, con los seguros y demás instrumentos financieros, que esa situación de desequilibrio promueve?
Desde acá nos preguntamos si no es tiempo ya, que tanto FAO como OCDE, tomen en cuenta otras variables, tangibles y de una contrastación empírica evidente, como la desigualdad o el desequilibrio dentro del sistema mundial alimentario. A veces pareciera que se niegan a ver al elefante que ocupa casi toda la habitación.
lunes, 29 de febrero de 2016
La inflación en Argentina
Cuando se habla de inflación, el ascenso de los precios en conjunto, generalmente se dan explicaciones que, desde nuestro entender, son reduccionistas. Desde las posturas monetaristas se plantea que el principal problema es la emisión de dinero por parte del estado, para financiar sus cuentas. De aquí surge el famoso déficit fiscal, que hoy se propone como causa inflacionaria. Otras posturas plantean que en un mercado oligopólico es muy sencillo cartelizar la economía (es decir que los miembros del oligopolio se pongan de acuerdo con respecto a los precios) y por lo tanto fijar los precios sin tomar en cuenta los costos de producción, sino únicamente la ganancia. Otras posturas plantean que a medida que el dólar se aprecia (sea por demanda interna, sea por la propia fortaleza de la moneda a nivel mundial), los precios de la economía interna se acomodan a esa alza.
Sin embargo hay ejemplos en el mundo donde el déficit fiscal está en un 7% y no tienen una inflación descontrolada. Ojo que este 7% viene de una contabilidad creativa (¿y cuándo no fue creativa la contabilidad?), porque se suman pagos que habría que descontar de este año que estamos cursando. Sin ello, el monto del déficit está cerca del 5%. En cualquier caso, esos valores están dentro del promedio mundial y no se observa una situación inflacionaria, antes bien, en Europa, por ejemplo, hay riesgo de desflación (que es la bajada de los precios) y que tienen un efecto desatrozo toda vez que refleja una caída en la actividad.
Tenemos también ejemplos en el mundo donde los mercados están cartelizados. El ejemplo más notorio es el de la venta de alimentos en supermercados. En casi todo el mundo, no hay más de cinco o seis hipermercados que concentran la mayor parte de las ventas alimentarias. Sin embargo, en esos países, por ejemplo Inglaterra, no hay una inflación desbocada.
Por último tenemos el tema del dólar. Aquí también hay contraejemplos de lo que sucede en Argentina. En México, por ejemplo, en los últimos cinco años, el dólar aumentó un 100%; pero eso no fue acompañado de una suba generalizada de precios; los niveles de inflación se mantuvieron por debajo del 5%.
¿Qué ocurre en la Argentina entonces? Uno podría plantear que se dan las tres cosas a la vez, pero si vemos otros países, observaremos que también se dan las tres situaciones; recurrimos nuevamente a México para ejemplificar. Allí subió mucho el dólar, el déficit fiscal está cerca de nuestros valores (casi 5%) y en el mercado existen los oligopolios. Entonces ¿por qué acá las cosas son diferentes?. La respuesta tiene que estar en otro lado, para nosotros en el aspecto cultural. Si la economía es una ciencia social (porque una ciencia natural seguro que no es, ya que no hay mercados naturales, uno puede hasta fechar la aparición de la institución del mercado en la humanidad, ocurrida luego del comienzo del Holoceno, hace aproximadamente 8.000 años), entonces no puede soslayarse el aspecto cultural, que puede llegar a ser determinante. En Argentina, por un lado, hay una clara mentalidad de adaptación a la inflación, años y años y años (por lo menos 50) de precios que tienden a subir, hizo que la gente tenga un comportamiento particular frente a la amenaza inflacionaria. Básicamente estoqueando para luego vender a los nuevos precios, aplicando instrumentos financieros para hacer que rindan los sueldos en pesos, anticipándose a la jugada, aumentando por las dudas y para cubrirse de los nuevos costos. Por el otro lado está fallando el estado. Si el estado no pone controles claros a los mercados, los mercados terminan haciendo lo que quieren y lo que quieren no es ninguna novedad: ganar lo máximo invirtiendo lo mínimo.
Sin embargo hay ejemplos en el mundo donde el déficit fiscal está en un 7% y no tienen una inflación descontrolada. Ojo que este 7% viene de una contabilidad creativa (¿y cuándo no fue creativa la contabilidad?), porque se suman pagos que habría que descontar de este año que estamos cursando. Sin ello, el monto del déficit está cerca del 5%. En cualquier caso, esos valores están dentro del promedio mundial y no se observa una situación inflacionaria, antes bien, en Europa, por ejemplo, hay riesgo de desflación (que es la bajada de los precios) y que tienen un efecto desatrozo toda vez que refleja una caída en la actividad.
Tenemos también ejemplos en el mundo donde los mercados están cartelizados. El ejemplo más notorio es el de la venta de alimentos en supermercados. En casi todo el mundo, no hay más de cinco o seis hipermercados que concentran la mayor parte de las ventas alimentarias. Sin embargo, en esos países, por ejemplo Inglaterra, no hay una inflación desbocada.
Por último tenemos el tema del dólar. Aquí también hay contraejemplos de lo que sucede en Argentina. En México, por ejemplo, en los últimos cinco años, el dólar aumentó un 100%; pero eso no fue acompañado de una suba generalizada de precios; los niveles de inflación se mantuvieron por debajo del 5%.
¿Qué ocurre en la Argentina entonces? Uno podría plantear que se dan las tres cosas a la vez, pero si vemos otros países, observaremos que también se dan las tres situaciones; recurrimos nuevamente a México para ejemplificar. Allí subió mucho el dólar, el déficit fiscal está cerca de nuestros valores (casi 5%) y en el mercado existen los oligopolios. Entonces ¿por qué acá las cosas son diferentes?. La respuesta tiene que estar en otro lado, para nosotros en el aspecto cultural. Si la economía es una ciencia social (porque una ciencia natural seguro que no es, ya que no hay mercados naturales, uno puede hasta fechar la aparición de la institución del mercado en la humanidad, ocurrida luego del comienzo del Holoceno, hace aproximadamente 8.000 años), entonces no puede soslayarse el aspecto cultural, que puede llegar a ser determinante. En Argentina, por un lado, hay una clara mentalidad de adaptación a la inflación, años y años y años (por lo menos 50) de precios que tienden a subir, hizo que la gente tenga un comportamiento particular frente a la amenaza inflacionaria. Básicamente estoqueando para luego vender a los nuevos precios, aplicando instrumentos financieros para hacer que rindan los sueldos en pesos, anticipándose a la jugada, aumentando por las dudas y para cubrirse de los nuevos costos. Por el otro lado está fallando el estado. Si el estado no pone controles claros a los mercados, los mercados terminan haciendo lo que quieren y lo que quieren no es ninguna novedad: ganar lo máximo invirtiendo lo mínimo.
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miércoles, 17 de febrero de 2016
La paradoja del precio de los alimentos en la Argentina
La Argentina, como todo escolar sabe, es, dentro de la economía mundial, un importante exportador de alimentos. Desde el siglo XIX que las principales divisas extranjeras se consiguen mediante la exportación de alimentos. Sin embargo, pese a esta grave circunstancia, el precio interno de los alimentos no es constante, sino que tiende siempre a subir.
En la década del '90, la inflación estaba contenida (si se compara con los promedios históricos) más o menos en torno a un 2% anual. Pero si se observa la evolución de los precios de los alimentos en esa misma década se percibe un aumento cercano al 10% anual. ¿Cómo se explica?. Una razón coyuntural podría indicar que el dólar barato (1 peso = 1 dólar) hacía muy caros los productos argentinos, por lo que los exportadores podrían intentar volcar esa oferta en el mercado local. Claro que si vemos los volúmenes que maneja la agricultura argentina, es evidente que sólo una pequeña parte puede ofertarse en el país. Hoy en día, el dólar está caro (15 pesos = 1 dólar); sin embargo lo que más aumenta en esta inflación galopante, son los precios de los alimentos. La explicación ad hoc, indica que venden en el mercado interno al mismo precio que en el internacional. Es decir si el dólar está barato, tratan de salvar sus ganancias, cobrando más caro en el mercado interno. Si el dólar está caro, cobran lo mismo que afuera, total que nunca pierden y siempre ganan.
El mercado alimentario argentino está hiperconcentrado, 5 cadenas de supermercados controlan casi el 70% de la oferta alimentaria. Compran barato (a los productores) y venden caro (a los consumidores). Pero esta situación no es exclusiva de la Argentina, como bien señala Raj Patel, este dominio de los grandes supermercados es mundial. ¿Por qué entonces aquí los precios se remarcan constantemente? Básicamente porque aquí no hay regulaciones ni de las ganancias, ni de las prácticas comerciales, o si las hay difíciles de hacer cumplir. Sin un control adecuado, un mercado oligopólico puede ser un peligro para los consumidores. Ese control debe ser ejercido por el estado, pero cuando éste calla, son los consumidores los que tienen el poder de hacerse oir.
En la década del '90, la inflación estaba contenida (si se compara con los promedios históricos) más o menos en torno a un 2% anual. Pero si se observa la evolución de los precios de los alimentos en esa misma década se percibe un aumento cercano al 10% anual. ¿Cómo se explica?. Una razón coyuntural podría indicar que el dólar barato (1 peso = 1 dólar) hacía muy caros los productos argentinos, por lo que los exportadores podrían intentar volcar esa oferta en el mercado local. Claro que si vemos los volúmenes que maneja la agricultura argentina, es evidente que sólo una pequeña parte puede ofertarse en el país. Hoy en día, el dólar está caro (15 pesos = 1 dólar); sin embargo lo que más aumenta en esta inflación galopante, son los precios de los alimentos. La explicación ad hoc, indica que venden en el mercado interno al mismo precio que en el internacional. Es decir si el dólar está barato, tratan de salvar sus ganancias, cobrando más caro en el mercado interno. Si el dólar está caro, cobran lo mismo que afuera, total que nunca pierden y siempre ganan.
El mercado alimentario argentino está hiperconcentrado, 5 cadenas de supermercados controlan casi el 70% de la oferta alimentaria. Compran barato (a los productores) y venden caro (a los consumidores). Pero esta situación no es exclusiva de la Argentina, como bien señala Raj Patel, este dominio de los grandes supermercados es mundial. ¿Por qué entonces aquí los precios se remarcan constantemente? Básicamente porque aquí no hay regulaciones ni de las ganancias, ni de las prácticas comerciales, o si las hay difíciles de hacer cumplir. Sin un control adecuado, un mercado oligopólico puede ser un peligro para los consumidores. Ese control debe ser ejercido por el estado, pero cuando éste calla, son los consumidores los que tienen el poder de hacerse oir.
martes, 9 de febrero de 2016
¿Era la devaluación inevitable?
Una de las medidas que tomó el actual gobierno y que fue menos discutida, fue la devaluación. La gente, en general, la tomó como inevitable, repitiendo el mismo discurso de los grandes medios de comunicación. Pero, como seres pensantes, tenemos derecho a dudar de todo; así lo indicó el maestro René Descartes, allá por el siglo XVII. Por lo tanto, nos preguntamos, ¿era inevitable la devaluación?. El argumento más repetido a favor de la medida regresiva, era que el dólar barato, nos quitaba competitividad. Es decir los sueldos, medidos en dólares, eran los más altos de Latinoamérica y por lo tanto encarecían el costo de las exportaciones. Pero resulta que casi el 70% de las exportaciones argentinas, son del mundo del agro, que prácticamente no genera empleo y el que genera es siempre mal pago y en negro. El 30% restante, que sí es industrial, básicamente se compone de productos que se venden a Brasil. Pero, por lo visto, la demanda brasileña no depende tanto de los precios de los productos argentinos, como de la buena salud de su propia economía; Brasil está en crisis económica y por eso no compra productos argentinos, no es por el precio de los salarios argentinos. El otro argumento que se esgrimió para justificar la devaluación, fue que el dólar se encareció en todo el mundo. Esto es cierto y si se repasan los datos, vemos que el dólar se fortaleció frente al resto de las monedas del mundo. Esto implica que es cierto que el peso argentino no acompañó con su depreciación la subida de la moneda yanqui, pero si se observa al resto de las monedas del mundo, la paridad se mantuvo. Por lo tanto aquí tampoco la devaluación era inevitable.
Todo parece indicar que el motivo de la devaluación, fue favorecer a los exportadores (el agro), para que liquiden sus cosechas y de ese modo ingresen, a las arcas del estado, dólares frescos para contener lo que podía ser una demanda descontrolada, luego de la apertura del cepo. La realidad indica que los exportadores no cumplieron sus promesas y no están liquidando lo prometido. Se generó una devaluación que, claramente no cunplió con las expectativas y que, de acuerdo a la historia económica argentina, se trasladó a los precios. Desgraciadamente en nuestro país, cada vez que hubo una devaluación, ese incremento se pasó a los precios, sobre todo a los alimentarios (aunque no tengan componentes importados en su composición). Esto no es así en todos lados; si tomamos los últimos 5 o 6 años, el dólar en México, aumentó casi un 100%, sin embargo, la inflación nunca superó el 2% anual. Algo hay en el empresariado argentino que, cada vez que se devalúa, hace una transferencia automática a los precios. Y no es el mercado oligopólico la respuesta, ya que en otros países existe esa misma estructura de mercado; aquí hay un tema para investigar que debe incluir, necesariamente, el componente cultural que siempre influye en el mercado.
Todo parece indicar que el motivo de la devaluación, fue favorecer a los exportadores (el agro), para que liquiden sus cosechas y de ese modo ingresen, a las arcas del estado, dólares frescos para contener lo que podía ser una demanda descontrolada, luego de la apertura del cepo. La realidad indica que los exportadores no cumplieron sus promesas y no están liquidando lo prometido. Se generó una devaluación que, claramente no cunplió con las expectativas y que, de acuerdo a la historia económica argentina, se trasladó a los precios. Desgraciadamente en nuestro país, cada vez que hubo una devaluación, ese incremento se pasó a los precios, sobre todo a los alimentarios (aunque no tengan componentes importados en su composición). Esto no es así en todos lados; si tomamos los últimos 5 o 6 años, el dólar en México, aumentó casi un 100%, sin embargo, la inflación nunca superó el 2% anual. Algo hay en el empresariado argentino que, cada vez que se devalúa, hace una transferencia automática a los precios. Y no es el mercado oligopólico la respuesta, ya que en otros países existe esa misma estructura de mercado; aquí hay un tema para investigar que debe incluir, necesariamente, el componente cultural que siempre influye en el mercado.
domingo, 4 de mayo de 2014
Precios de la carne en el mundo
En una rápida navegación por internet, buscamos los precios del kilogramo de carne picada de vaca, para ver en qué posición se encuentra el país. Los datos fueron tomados para Francia del sitio monoprix, para México del supermercado Superama, para EEUU del sitio del Bureau of Labor Statistics, para UK del sitio mysupermarket y para Argentina del sitio mercado libre.
Todos los valores fueron transformados a kilogramos y se convirtieron a dólares. Para el caso argentino se tomó como referencia un dólar a 8$,
Carne Picada
En dólares y en kg
FRANCIA 17.08
MEXICO 10.4
EEUU 8.15
UK 6.19
ARGENTINA 5.62
Claro que estos datos sirven a título comparativo y nada nos dice acerca de cuánto cuesta ganar cada dólar en cada país. Que en la Argentina el kg. de carne picada cueste 5.62 u$s y en Francia 17.08, no quiere decir que conseguir esos casi 6 dólares en Argentina, no sea más costoso que conseguir 20 u$s en Francia. Entra a jugar allí lo que se conoce como poder adquisitivo. En cualquier caso y dada la capacidad y la historia de la producción argentina de alimentos, no es extraño que los precios sean aquí más baratos que en otras partes del mundo.
Todos los valores fueron transformados a kilogramos y se convirtieron a dólares. Para el caso argentino se tomó como referencia un dólar a 8$,
Carne Picada
En dólares y en kg
FRANCIA 17.08
MEXICO 10.4
EEUU 8.15
UK 6.19
ARGENTINA 5.62
Claro que estos datos sirven a título comparativo y nada nos dice acerca de cuánto cuesta ganar cada dólar en cada país. Que en la Argentina el kg. de carne picada cueste 5.62 u$s y en Francia 17.08, no quiere decir que conseguir esos casi 6 dólares en Argentina, no sea más costoso que conseguir 20 u$s en Francia. Entra a jugar allí lo que se conoce como poder adquisitivo. En cualquier caso y dada la capacidad y la historia de la producción argentina de alimentos, no es extraño que los precios sean aquí más baratos que en otras partes del mundo.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Crece el consumo de carne
Leemos en El economista que creció el consumo de carnes en la Argentina en comparación con años anteriores.
En el año 2009 el total ascendió a 110.1 kg. per cápita; en el 2010 a 100.8 kg; en el 2011 a 104; en el 2012 a 107.9 y en el 2013 se acerca a los 112 kg.
Más allá de las variaciones en los precios de estos productos, que determinan si se consume más de un tipo de carne que de otro, el pollo en relación a la carne bovina pero también a la porcina, lo cierto es que la carne en general tuvo aumentos por debajo del promedio del índice de precios al consumidor.
El informe de la consultora que realizó el estudio puede encontrarse aquí.
En el año 2009 el total ascendió a 110.1 kg. per cápita; en el 2010 a 100.8 kg; en el 2011 a 104; en el 2012 a 107.9 y en el 2013 se acerca a los 112 kg.
Más allá de las variaciones en los precios de estos productos, que determinan si se consume más de un tipo de carne que de otro, el pollo en relación a la carne bovina pero también a la porcina, lo cierto es que la carne en general tuvo aumentos por debajo del promedio del índice de precios al consumidor.
El informe de la consultora que realizó el estudio puede encontrarse aquí.
viernes, 25 de noviembre de 2011
alimentos saludables y precios
Si bien la problemática alimentaria, por su propia complejidad, debe tener el aporte de muchas disciplinas científicas y entre ellas la ciencia de la nutrición ocupa un lugar destacado; lo cierto es que en el mundo de hoy en día, el principal obstáculo para tener una alimentación adecuada es el dinero. La alimentación saludable es, en prmer lugar, la más cosotsa, luego habrá que ver si es sostenible. En los últimos años el aumento general de los precios a nivel mundial estuvo guiado por los alimentos. Según el Banco Mundial, del 2010 al 2011, el precio de los alimentos creció en un 29% y si bien había tenido una caída en el 2009, se venían de precios records en el año 2008. Es decir que se puede hipotetizar que la primera década del siglo XXI limitó aún más la capacidad de compra de la mayor parte de la población mundial. En ese aumento de precios no quedan fuera los alimentos que se consideran saludables, por el contrario podemos suponer, con cierto fundamento, que aumentaron. La industria alimentaria concentra, en una distribución libre de escala, la mayor parte tanto de la compra a los productores como de la venta a los consumidores. Tal vez la única solución para volver a los alimentos saludables, sea volver a la producción local, a los vaivenes de la estacionalidad, a pensar en ampliar el concepto de la soberanía también a los alimentos.
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martes, 24 de mayo de 2011
Los precios de los alimentos
Recientemente se reunieron en Buenos Aires los ministros de agricultura de los países que integran el G20. El debate, del que muy poco salió en los medios, giró en torno a los altos precios de los alimentos en el mundo. Los países centrales, en donde siempre se proponen políticas liberales, propusieron un control de precios. Los países emergentes, en donde siempre se sufrieron las políticas liberales, propusieron un aumento de producción para bajar los precios. En el medio del debate, sufren los 1000 millones de hambrientos que hay en el planeta y se atiborran de grasas y azúcares los 1200 millones de personas con sobrepeso. Ambos grupos pertencen a los sectores de menores recursos. En el medio del debate los especuladores, que controlan el 90 % de los fondos que cotizan en la bolsa de cereales de Chicago, sigue engordando sus presupuestos. Fuera del debate, se escucha la voz de los campesinos reclamando por la soberanía alimentaria. Tal vez la única forma de salir de la paradoja que se vive hoy día.
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martes, 8 de marzo de 2011
El precio de los alimentos
Les dejamos el link a este artículo donde se analiza el problema actual del precio de los alimentos en el mundo. Luego del fracaso de las hipotecas y de los bienes raíces, el mundo de la especulación se volvió hacia los alimentos. La acumulación y la inversión de fondos especulativos es uno de los factores que más influyen en el aumento del precio mundial de los últimos años. Las revueltas en el norte de Africa y en Oriente Medio parecen tener su fundamento en el aumento indiscriminado del precio de la comida, que ejerce sus peores influencias sobre la población más vulnerable.
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