Estas épocas del año, suelen ser propicias para todo tipo de excesos, sobre todo los alimentarios. Así salen médicos, nutricionistas y demás profesionales de la salud dando consejos sobre los cuidados que hay que tener con lo que se come. Pero muchas veces el lenguaje técnico, conspira contra los objetivos de las recomendaciones, toda vez que los comensales no tenemos porqué saber de química o nutrición. Como se dice una y mil veces, los humanos comemos platos de comida y no nutrientes. En este sentido y más allá de las derivaciones técnicas, está bueno recordar las 4 leyes de la alimentación que planteara el profesor Pedro Escudero (padre la ciencia nutricional en la Argentina)
La primera es la Ley de la Cantidad, la segunda es la de la Calidad, la tercera es la de la Armonía y la cuarta la de la Adecuación. Básicamente lo que se plantea es que la alimentación debe ser suficiente, completa, armónica y adecuada. Como estas leyes fueron hechas hace mucho tiempo, no se pensaba en el exceso como un problema (era la carencia la principal falencia del sistema alimentario); pero podemos interpretarlas de otra forma, sobre todo la de la cantidad. Básicamente y como consejo supremo la clave principal está en no comer demasiado. No importa tanto la calidad (o bueno sí que importa y mucho), pero en la medida de lo posible hay que comer de todo, pero POQUITO. Hace poco el presidente mandó un saludo navideño donde entre risas (uno no sabe si es o se hace) comentó jocosamente que se comió 1/2 kilo de turrón. En fin no sólo pareció una burla para quienes la están pasando mal, sino que es justamente lo contrario de lo que se recomienda. Está bien, comemos turrón en verano por una cuestión cultural, bueno, entonces no comamos demasiado. Feliz año pues!
miércoles, 27 de diciembre de 2017
lunes, 18 de diciembre de 2017
Desnutrición y tercera edad
Hoy que se está debatiendo el futuro de los jubilados (lo cual parece una paradoja), es bueno recordar que, en términos de malnutrición y sobre todo desnutrición, el sector etario que más sufre ese flagelo, es el de la tercera edad. Si bien la desnutrición infantil es un problema acuciante y aunque son pocas las acciones, tiene más visibilidad, lo cierto es que el sector que más lo sufre, es el de los ancianos. En una sociedad como la nuestra, el acceso a los alimentos (ya no de calidad, al menos alimentos), depende, fundamentalmente, de los ingresos. En ese sentido un recorte, por mínimo que sea, en sus haberes jubilatorios, lo único que puede lograr es que la situación de la desnutrición se agudice, con los consiguientes problemas en cuanto a las enfermedades que un estado de malnutrición conlleva.
lunes, 11 de diciembre de 2017
Inteligencia Artificial y Cocina
La inmensa y bizarra multinacional de IBM, lanzó un nuevo software que ayuda al cocinero hogareño en la producción de sus platos. La aplicación, que puede ser accedida desde aquí, permite elegir entre ingredientes, recetas o estilos de cocina y realiza sugerencias basándose en sabores que combinan (de acuerdo a las bases de datos que se consultan, específicamente libros de cocina como "Bon Appétit"), ingredientes que van bien juntos o recetas conocidas. El usuario puede cargar sus preferencias y el robotito cocinero nos muestra algunas posibilidades. Más allá del valor "algorítmico", lo cierto es que, cuando la cocina se vuelve monótona (y esto es algo que los seres humanos solemos hacer) Watson puede ser de ayuda. Sería interesante ya que el programa permite realizar sustituciones y permutaciones, que tuviera como criterio de ponderación algún tipo de índice de precios y que no sólo escogiera por afinidades en los sabores, sino también por costos; esto serviría, al menos en países donde la desigualdad es importante. Y si seguimos pidiendo, estaría bueno también que el programita ponderara cuestiones vinculadas a la salud, al menos como para saber qué es lo que se está comiendo, o cocinando, mejor dicho.
lunes, 4 de diciembre de 2017
Ciclo de cine y etnografía
El Instituto de Ciencias Antropológicas y el Instituto de Arqueología de la Universidad de Buenos Aires, presentan el ciclo de cine y etnografía. El ciclo se realiza todos los jueves a las 19:30 en La Flor de Barracas, Suarez 2095. Este jueves 7 de diciembre se proyectará la película "El hombre que cayó a la tierra", protagonizada por David Bowie. Más información aquí.
lunes, 20 de noviembre de 2017
Lo que comemos no es lo que parece
El mundo de la industria alimentaria está lleno de trucos y secretos que, si los consumidores los supieran, seguramente reaccionarían frente a ello y no de la mejor manera. En este breve video de la BBC, nos muestran como, por ejemplo el yogur de moras puede estar hecho con zanahorias, debido a los colorantes utilizados. También mencionan como los jugos de mango o de fruto de la pasión, suelen estar hechos con manzanas, debido a lo costoso de llevar las frutas tropicales a los mercados europeos (mientras que las manzanas son mucho más ubicuas y baratas). Además de los ingredientes extraídos de otros elementos orgánicos, las industrias utilizan conservantes, aromatizantes y saborizantes que vienen directo desde el laboratorio. En momentos en que triunfa la post verdad, en los tiempos de los fake facts, entramos también en la era de los fake foods o comidas falsas. Por si a alguien le interesa, aquí está el link al video.
martes, 14 de noviembre de 2017
Neofilia y neofobia alimentaria
Claude Fischler nos indica en su famoso libro "El (H)omnívoro" que los seres humanos estamos sometidos a un doble vínculo, a una suerte de contradicción con la que tenemos que convivir cuando se trata de alimentarse. Por un lado la neofobia, es decir la negación a probar alimentos nuevos, por el otro la neofilia, es decir la atracción que ejercen sobre nosotros los alimentos nuevos. El autor nos comenta que este doble vínculo se debe, justamente, a nuestra condición de omnívoros, a la situación mediante la cual no podemos satisfacer nuestra demanda alimentaria con un sólo tipo de alimentos. Esto hace que tengamos que elegir entre lo que conocemos y por lo tanto ponernos conservador y arriesgarnos a probar nuevos alimentos, que si bien pueden impactar positivamente, pueden tener un costado también peligroso.
Esta situación se hace mucho más notable, cuando viajamos a lugares en donde nunca antes estuvimos y de los cuales no tenemos experiencia directa con respecto a los alimentos que allí conseguimos. Frente a alimentos desconocidos, en lugares que visitamos por primera vez, reaccionamos en forma contradictoria, haciendo manifiesta la doble cara de la alimentación. Por un lado nos vemos tentados a probar las nuevas frutas, los nuevos platos que se nos ofrecen, por el otro desconfiamos aún hasta de las condiciones de producción de esas comidas. No hay salida recomendable a ese choque de criterios, salvo el de aplicar la máxima aristotélica de "ni exceso, ni defecto". Ni ser mezquinamente neofóbicos ni ser temerarios neofílicos.
Esta situación se hace mucho más notable, cuando viajamos a lugares en donde nunca antes estuvimos y de los cuales no tenemos experiencia directa con respecto a los alimentos que allí conseguimos. Frente a alimentos desconocidos, en lugares que visitamos por primera vez, reaccionamos en forma contradictoria, haciendo manifiesta la doble cara de la alimentación. Por un lado nos vemos tentados a probar las nuevas frutas, los nuevos platos que se nos ofrecen, por el otro desconfiamos aún hasta de las condiciones de producción de esas comidas. No hay salida recomendable a ese choque de criterios, salvo el de aplicar la máxima aristotélica de "ni exceso, ni defecto". Ni ser mezquinamente neofóbicos ni ser temerarios neofílicos.
lunes, 6 de noviembre de 2017
El Banco Mundial y la pobreza
La pregunta acerca de qué es la pobreza y cuántos pobres hay en el mundo, es una pregunta que, para responderse, requiere de un dispositivo teórico y de instrumentos metodológicos que den cuenta. El Banco Mundial está ajustando su metodología y lo que empieza a mostrar es que, pese al aumento de la riqueza global, la desigualdad es cada vez más acentuada. Básicamente la medición de la pobreza según el Banco Mundial, tiene que ver con lo que se llama pobreza coyuntural, ya que depende de los ingresos de los ciudadanos y no de otras condiciones estructurales. En ese sentido el Banco Mundial aumentó el piso mínimo de ingresos que tiene que tener una persona para no ser pobre, que pasó de casi 2 dólares por día a 3.20 dólares y 5.5 dólares, dependiendo del lugar donde se está midiendo. Con el nuevo cálculo casi la mitad de la población mundial se considera ahora pobre. Esperemos que todo esto haga tomar conciencia que, como bien dice Piketty, la desigualdad es la generadora de las crisis que cíclicamente se producen en la sociedad capitalista. Más información aquí.
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