martes, 25 de julio de 2017

El gobierno defiende los snacks y ataca a las frutas

A raíz del conflicto en la empresa Pepsico, el gobierno tomó claro partido por la multinacional, al defender el "derecho" de la empresa a modificar su matriz productiva y aprovechar el impulso importador, con el consecuente conflicto social que ello provoca. Lo grave, más allá del problema del empleo y de ciertas irregularidades contables de la empresa (que por cierto es la segunda más importante del mundo en el rubro alimenticio), es que, a contramano de lo que se plantea desde la OMS, no se dice nada sobre el impacto para la salud pública del consumo de snacks y gaseosas. Todo se mide en función de la rentabilidad, como si la salud o mejor dicho la carencia de la misma, no implicara costos a toda la sociedad. En este sentido es alarmante lo dicho por el vice jefe de gabinete, Gustavo Lopetegui, quien refiriéndose a los productores de frutas del Valle de Río Negro, esgrimió un temerario "producen frutas que no pide el mercado". Es decir que en su afán liberal, el gobierno no piensa en términos de salud y únicamente le interesa la rentabilidad. Pero el problema aún peor es que no le interesa la rentabilidad general de la población, sino únicamente, al parecer, la rentabilidad de las multinacionales. El sobrepeso y la obesidad son ya hoy en día, una epidemia mundial y la Argentina no está fuera de esa tendencia. Sería bueno que el gobierno no mire sólamente los grandes negocios, sino que prestara atención también a la problemática vinculada con la salud alimentaria, ya que ese es un problema que deberemos afrontar en el futuro a un costo mucho más alto.

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